Si Banesto nos echa, echamos a Banesto

Banesto es una entidad sin rostro que tiene sin embargo un enorme poder. El poder de expulsar de sus casas a nuestras vecinas. Familias a quienes engañó con artificios y mañas, como tasaciones a medida e hipotecas basura, que pronto resultaron ser trampas mortales.

Cuenta para ello con la ayuda de intermediarios, que fueron a buscar a las víctimas del engaño y las atrajeron al banco con falsas promesas y facilidades, a cambio de comisiones astronómicas para la economía de estas personas.

Las cuotas crecieron sin freno a la par que los problemas laborales y, un día cualquiera, nuestras vecinas se encontraron sin su vivienda y arrastrando una deuda desmesurada, imposible de pagar, “La deuda perpetua” que Banesto continúa reclamándoles.

Y las viviendas mientras permanecen vacías, cerradas, como capital de éste animal feroz, capaz de extraer beneficios dos y tres veces por el mismo bien a costa de la desgracia ajena.

Aunque parezca un cuento, lo de arriba es la historia que se repite de desahucio en desahucio. Historias terribles de soledad y desprotección ante un sistema arrollador de desposesión, que parte por medio las vidas de miles de nosotras, negándonos cualquier retorno posible a la normalidad.

Por eso, las vecinas de Lavapiés declaramos la guerra al Dragón (a todos los Dragones) y proclamamos que le buscaremos en su guarida de mil entradas y señalaremos cada una de éstas, para que nadie más caiga en su poder.  Le acosaremos sin tregua hasta que acceda a liberar todas sus víctimas.

Por eso decimos:

Si Banesto nos echa de nuestras casas, ¡echaremos a Banesto de nuestros barrios!

Para que la vida pueda continuar.